décimo quinto desahogo de una real pesadilla

Published by desahogandome under on 3:42:00 p. m.
Vivió una pesadilla, decía así:

Impecablemente enfundada en su uniforme cubierto de galones abrió la metálica puerta que alcanzaba la azotea. Se encaminó hacia la cornisa pero allí no había nadie. Sobre el terrazo gris, agitada por un susurro de aire, una nota luchaba por deshacerse del los clips que la apresaban a un cable eléctrico, justo en el lugar donde debía encontrarse el hombre. Antes de asomarse leyó: "me tiro por ella, para que vuelva a ser mía en otra vida". Durante un instante creyó ver un espejo. Pero no recordó. Sujeta a la repisa, venciendo el vértigo, miró hacia abajo: compañeros policías acordonaban la acera alrededor del hombre: carne, vísceras y sangre.

Comenzó a dar órdenes, dejó unos agentes allí arriba y empezó a descender la estrecha escalera que reconocía, creyó, de alguna otra ocasión en la que el delito le habría guiado a aquel barrio de miméticas y obreras viviendas.

En el décimo piso, sobre el posamanos de la escalera, una anciana perdía la mirada en el agujero oscuro, allí abajo. Dos sanitarios a su lado, la acariciaban, esperando el efecto de los sedantes. Aquel rostro le resultó familiar. Tenía una gran memoria fotográfica.Sin indicio delictivo en la escena, marchó dejando a cargo algunos subordinados. Desde el coche patrulla hizo unas llamadas.

Minutos después se follaba a uno de sus amantes; uno de entre los elegidos tras un escrupuloso proceso de selección (del que había tomado parte sin saberlo).

Después llamó a su marido y juntos planificaron que mañana viajarían a eurodisney acompañando a sus dos hijos.

decimo cuarto desahogo para vivir estanto

Published by desahogandome under on 11:01:00 a. m.

Baja húmeda la primavera, algo fresca; y si los poros de mi piel se cierran cada noche. Es por miedo.

Sin variar el rumbo, directa, la tormenta se encamina. Preveo nubarrones negros sobre mi cabeza recordando el intenso azul cielo, del cielo. Disparo el ingenio sin haberlo cargado. Me calo, hasta la médula de la agotadora rutina. Me hundo un instante, me ahogo de aire lleno a bocanadas, respirando. Entonces me escucho, allí lejos. Sé que soy, es el eco, del eco de mi ira, que tira con fiereza de las ligaduras que me atan. Es el genio que todos tenemos; nuestro genio, el ingenio mayor que no cabe en lámpara maravillosa, que me transporta sano al sudor de mis sábanas, mientras baja aún húmeda la primavera y los poros de mi piel vuelven a abrirse. Por valentía y rabia.

Entonces algo (o alguien), ha pasado que me siento distinto, retozando entre el insomnio. Y más ligero, con pasos más firmes y rápidos; más seguros aunque a igual velocidad procese mi cerebro: soy más, nunca tanto. Creí sentir que mi piel rozaba mi piel al caminar a mi lado, justo cuando el sol asomaba aún sin calor por entre las rendijas de mi ventana que nunca se cierra.

Soñando aprendí, aunque soñara despierto, que jamás quiero vivir de la casualidad, que aunque la vida sea un sueño, Morfeo murió, sabedor de que la tormenta a todas las estaciones alcanza: consciente de vivir realidades mudas, entre risas o llantos, antes que disfrutar de una orgía sensorial que jamás existirá más allá del vago y lejano recuerdo; siendo escrupulosamente optimista.

Y es que tal vez Tomás, a quien llamarían los dormidos santo, tenía razón (y seguramente también insomnio).

decimo tercer desahogo confieso olvido mi suerte

Published by desahogandome under on 12:51:00 p. m.
Hoy toca confesar confesando que sigo en mis trece diálogos con las plantas. Hecho que de por sí no significa más que he encontrado una natural manera de combatir el strees (sin una guitarra), así como posibles futuras crisis de ansiedad, conocedor de las respuestas que hemos sabido dar cuerpo y mente a episodios pasados y sufridos. Pero el corazón mío va por su cuenta sin asumir riesgos, sin asumir dolor, y para él no conozco medicina. Ni apuro un diagnóstico.

Cuerpo, cerebro y corazón (alma). Sufren tanto y tan distintamente. Como un dolor el dolor se combate, simplemente encontré el analgésico perfecto, menos para el corazón, hasta hoy, nada asegura que también mañana. Sin prescripción y sin abusos, siempre. Aunque no sane el dolor menos doloroso pero más desgarrador porque no sepa qué he de arreglar: si un amor, un desamor o la triste ausencia de ambos.

Hoy confieso un olvido. Lo sé, existe porque una vez alguien me lo presentó. Lo sé, dejó de ser un cuento el día que probé de él, tal vez recién nacido. Lo sé, lo tuve, lo tuve y, seguramente, lo gasté. Así que cuando creo, dudo; en el amor; cuando sé que no creo, dudo. Tanto como en las ocasiones que no sé si quiero ser amado o amante, ahora que no puedo abarcarlo todo y que sigo sin saber qué elegir...
... y sin que elijan por mí.

duodécimo desahogo gritar cuando me escuece

Published by desahogandome under on 6:50:00 p. m.

Tal vez la noche. Porque el mundo no funcionó de día. Abres los ojos, caminas, ves. Enciendes el televisor, te recuestas, ves; cuando asoma la realidad no evitas sentir el punzón del remordimiento corrompiendo la conciencia. Cambias de canal, sólo es posible fingir entre ficciones, normalmente ridículas e hiperbólicas.

Tal vez en la noche. Porque cada noche despiertas a un mundo nuevo, real e imposible, donde no gobiernan normas de la conciencia. Sigues buscando un algo nuevo, ya da igual que se llame mundo y sea de esta Tierra.

Seguro que a oscuras. Porque hay que tentar nuevas sensaciones y pervertir los sentidos. Porque con tanta luz hicimos tanto daño, invirtamos el negativo donde lo blanco es negro en viceversa.

Porque la bondad no despierta y duerme. Con la Luna, la generosidad, la humildad y el amor, buscaré y tal vez me encuentre. Porque Aquí entre el odio visceral de millones de razones, en este mundo que me escuece, no encajo.

undécimo desahogo por casi un sinvivir

Published by desahogandome under on 3:34:00 p. m.

Pensé: “Hoy quiero ser mejor persona que ayer… … pero menos que mañana”. Y me di cuenta de que hoy no podía ser perfecto. Recordé sus hormonas gritando, como otras tantas veces que no venía el lobo. Y todo me lo planteo. Si acaso el ser humano, instintivo y animal, fue diseñado para la pareja.

Porque en pareja no basta con ser hoy mejor que ayer, siempre se puede exigir llegar cuanto antes al mañana hasta fundir el deseo, el más humano. Aunque entiendas con ello que estás extinguiendo la llama.

Continúa una tormenta que contemplo sigiloso, intentando en estos momentos de silencios propios y de desesperación, no pretender hacer un todo de este drama que sufre ella más que yo, sin duda. Viviendo atado, no se sufre tanto; aunque sientas muchas veces ser un compañero incomprendido ¿e incomprensible?

décimo desahogo por la injusticia

Published by desahogandome under on 3:59:00 p. m.

Irrita el hambre. Sobre todo la propia, mientras dinero llama a dinero. Y hay dinero, mucho dinero, privado dinero. Miles de personas mueren, de hambre, cada día. Pero hay más dinero con el que permitirlo.

Llega la crisis, otros comemos y comeremos menos, pero comeremos. Dinero seguirá llamando a dinero mientras los del dinero piden controlar los salarios, ajenos. Mientras su dinero llama a dinero.

Conducía y escuchaba, no he podido reprimirme. Llegué, trabajé y pensé antes de escribir ¿y si dinero no llama a dinero? ¡Qué esté prohibido!

Y con el dinero que no escuche al dinero intentemos conseguir mayor igualdad económico-social. No nos engañemos, en este mundo globalizado, la igualdad la da el dinero. Ese que tan a gusto crece llamándose a sí mismo.

noveno desahogo por un cabreo

Published by desahogandome under on 7:48:00 p. m.

No conozco la ira salvo que asemeje al cabreo. He tenido un mal rollo. Otro más no queriendo tenerlo, cuando nunca todos sabemos escuchar, ni callar. Una batalla de sexos pienso, las más veces; dos personas al fin y al cabo, las que quedan. Y siempre es distinto con ellos que con ellas, cabrearse digo.
Con ellas, o con ella, a las que tanto venero y adoro siendo como son lo mejor de lo mejor, cuando lo son, siempre alcanza el enfado el límite de la ira. Hasta ahí me llevan sus superiores ganas de pelea y entonces calló. Y con o sin razón respiro, me giro (nunca 360º como algunos) y desnudo abandono. Dejando que agua vuelva a su cauce. Siempre es así, siendo escaso el siempre. Queda que ella se dé cuenta y deje de romper el silencio, ese que algunas veces se echa tanto de menos.
P.S.: Con ellos no sé encontrar mi ira y así puedo enzarzarme en discusiones horas si hace falta.

octavo desahogo para ser feliz

Published by desahogandome under on 7:13:00 p. m.

El origen, descansando. En blanca madera, verde césped, paralelo al firmamento, meditando. Concluí demasiado pronto con un sencillo juego de palabras: ¿por qué “por qué”? Y así dejé de pensar en ello, creyendo solucionado El conflicto negándolo. Viví tranquilo.


Mucho antes, después de ser bautizado, haberme confesado ni sé las veces y recibido la primera comunión, me cuestioné la necesidad de Dios, o dios, y así hasta la existencia de la fe. Concluí, pronto, que sin creer era todo más sencillo. ¿Para qué, si coarta al ser humano?


Corolario:
El más común de los sentidos inspira nuestra ética, no un cura: Ni un dios. Un buen ejemplo adulto porque siempre enseñan los adultos. No sé es plenamente humano supeditando nuestra existencia en algo (que suele ser alguien) que ni vemos, ni olemos, ni gustamos, ni palpamos ni escuchamos.


¿Por qué?
¿Para qué?

séptimo desahogo después de cada regreso

Published by desahogandome under on 1:18:00 p. m.

De regreso camino despacio. Me entretengo con las calles semivacías, contemplando. Viendo como pasan también otras almas a mi lado; pese a la amplitud de la noche temprana, el frío es sólo fresco. Voy pensando en ello: ¡qué temperatura más agradable”. Casi me descamiso. A todo esto, sigo caminando, de regreso.


En el sofá sin cena, acariciando, perdón: usando sus pies como esas bolas que se aprietan y aprietan para liberar algún stress, quise decir, converso con las plantas sujetando la inquietud de mi mente que se encuentra, tal vez en otro lugar, no con personas distintas. Antes de dormir normalmente nos follamos.


Más tarde me pregunto entre el rumor de las plantas y el olor a sexo ¿a dónde he regresado?

sexto desahogo al compararme

Published by desahogandome under on 7:42:00 p. m.

Ansío palabras ajenas con las que no tener que dibujar las mías. Añoro el complemento debido del contraste entre guapos y feos. Y no es porque exista el sol que exista la luna, que quizás; pero si soy alto, muy alto, es porque eres, o estás, muy bajo. Por comparación. Por comparación somos quienes somos y por ello me alegro de no estar solo, por más que siendo solos se pueda ser dios al que nadie replique. Un dios al fin y al cabo, aunque solo. Encuentro así algo de bueno en lo malo y algo de mal en la bondad igual que sé que no existe el ser mil por cien bondad, salvo que la cualidad sea ajena. Porque es fácil ser alguien con el ser de otro, sólo observando, catalogando y dibujando un perfil nuevo y bondadoso. Con lo mejor de los mejores, y ni aún así. Existes tú y me das sentido, como a estas líneas con destino. Así sin ti, en la vida, no soy nadie, por no tener con quién compararme. Gracias entonces por existir.

quinto desahogo por alguien que me ama

Published by desahogandome under on 12:06:00 p. m.

Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos, leí con martini y con limón (de esos que ya no pruebo), hace muchos, muchos años. Igual que recordé el poema plagiando algún verso no hace mucho. Entonces el cielo estaba despejado y oscuro, es decir, estrellado e inmenso. Hoy, a parte de parecer invierno siendo primavera después de que en invierno pareciera primavera, digo, hasta insisto, siguiendo el hilo, que todo en mí ha sido un naufragio.


Hasta este segundo, al menos.


Naufrago como cantante desesperado, no siempre siendo quien soy. Naufrago cada vez que no lloro debiéndolo. Naufrago cada vez que te miro, te veo, te observo y te contemplo en silencio. Naufrago frente a una línea en blanco. Naufrago por paciencia debiendo ser más impaciente, aún. Naufrago entrando al trapo del egoísmo y la avaricia que aderezan el cuerpo jodiendo el alma mía. Naufrago cada vez que miro el mundo en el que vivo sin sentirme culpable por nada. Naufrago cuando escribo palabras de amor sin destino. Naufrago agasajando palabras ajenas a usos indebidos. Naufrago de impotencia, lastrado. Naufrago eligiendo. Naufrago con cada minuto desaprovechado de los pocos que dura una vida.


Soy un náufrago, como se ve, de los abrazos, las caricias y la ternura que regalo y que recibo sin quererlo. Soy un náufrago por no amar como debiera, con lo amado que estoy siendo.


...corriendo el grave riesgo del poeta de acabar abandonado.

cuarto desahogo sobre verdades de verdad, no siempre

Published by desahogandome under on 12:15:00 p. m.
El valor de la verdad es la verdad en sí misma; la realidad como la irrealidad devuelta por un espejo, sin el añadido valor de lo cierto, no es sino un hecho más cualquiera, inconsciente o intrascendente. La cuantificación de esa verdad fluctúa de forma directamente proporcional al valor que otorgamos a quien la manifiesta. Un mentecato mentiroso no dice verdades, nunca. No significa ello que mienta, siempre.


Existe la verdad, la sincera y la engañada. También la escondida que aunque no se vea, cuando se encuentra, es verdad normalmente siempre. Pero estamos de acuerdo en que la verdad existe. Tu verdad y mi verdad, sin tener que ser la misma, existen, ambas siendo sólo una verdad posible. Es por tanto tu mentira entonces, parte de mi verdad. Y de mi mentira.


O viceversa. No son sólo palabras, de verdad.


Existe, la verdad, quedamos en que existe. Sí. La verdad que sólo puede quedar una; y que no mienta. Con la verdad que siempre ha existido me pregunto, sabedor de que la mentira es siempre más rápida, si se alcanza algún destino caminando con el lastre de la verdad más verdadera Y la verdad, como la felicidad, voto a bríos, sí que existen. Como el hombre. Dios en cambio es, lo más, verdad imaginada aún no hallada.