Quincuagésimo tercer desahogo aunque no importen los motivos

Published by desahogandome under on 2:31:00 a. m.

Toda ausencia tiene un porqué. Algunas por un dolor; o varios. Otras, otras tantas razones tienen. y la mía fue una pausa: llena de pausas. cesé para recordar cómo era, cómo servía de alimento, cómo arqueaba más y más las propias sonrisas. paré por una duda, llena de tiempo; Oteando, pasando en silencio, viviendo despacio y aún así probé el suelo: me levanté y aprendí; y como era mi pausa no tuve prisa en seguir caminando y pude lamerme las heridas sonriendo: hice otra pausa en mi pausa: dormí despierto hasta hartarme, ahora curioseo en tu futuro que es el mío ¿o hay más de uno? Descansé entre corcheas y timbales adornando el viento, sin asuntos pendientes para poder también tener mi pausa de soñar consciente: y volví a la primera parada de este recorrido imperfecto. así que cerré el paréntesis nosécuándoabierto y seguí pausado; tuve momentos perfectos de siete años raudos y eternos, con el único ser que con el corazón contemplo siempre abierto, de par en par sus invisibles puertas. A ralentí el dolor por su ausencia no duele menos, ni más: sólo es más lento; ¿y el resto del tiempo? Entre pausas visité, leí, canté, algo reí, también escribí como prometí siempre lo mismo siempre distinto: viviendo sin parar de vivir.

Mi consejo: haz una pausa, no es una denuncia falsa, a este sueño a americano; para volver aquí siempre hay tiempo