Izas la mirada al infierno. Descubres un frío intenso
tan INHUMANO que no lo alcanzas a recordar. Vives en el siglo veintidós.
Algunos otros animales yacen extinguidos.
Y el frío sigue vivo.
Al calor de las entrañas. Raíces y alimento.
Agua pura y puro fuego. Sobra libertad y falta cielo.
Siglo veintitrés nadie recuerda;
¡quién selló aquel ascensor nuclear!
SiFueronEllos o SiFuimosNosotros. si fuimos nosotros y ellos.
O si no fue nadie.
Tenemos aire que oxigenamos,
herramientas y alimento, Pero:
No tenemos cielo.
Entre él y donde estamos: el infierno.
¿hace cuánto que no levantamos la cabeza?
Siglo veinticuatro
un nuevo poeta de la lógica pura: por esencia humana
aquel infierno hoy será cielo.
Y cavamos cuesta arriba, de lágrimas empapados:
En tres siglos aprendimos a vivir con la ternura,
en nuestro infierno,
qué habrán inventado del Nonato.
Crecemos en el espejimo, juego de luces, palabras y un caleidoscopio.
Los hay que decidimos permanecer venerando sectas.
Otros, al calor y la sorpresa de máquinas,
asesinas invisibles. Todos ciegos.
De cuantos subimos, muchos quedamos.
Allí.
Unos pocos y algunos reos, cansados de aquel cielo.
Agujereamos el suelo y descendimos.
A la casa de los seres,
vivos. Y seres de nuestros padres:
superándose inventaron la razón.
Siglo veinte: sentado espero,
bajo el infierno, junto a los hombres.
A mi lado morir y matar por el color de la patata.
Que vengan, espero. ANSÍO.