segundo desahogo buscando un por qué

Published by desahogandome under on 4:23:00 a. m.


Sigamos. Sigo. Me escucho. Atentamente me busco.
Pienso en el amor, en qué necesitad teníamos de que existiera más allá del fraternal, el paternal y el posesivo maternal; el de ellas y su sentimiento de posesión del nacido que confunden hasta cuando son abuelas. En la complicación de la convivencia incluso en la distancia. Todos amamos, somos capaces de dar lo comúnmente entendido por amor siempre que escondamos nuestro profundo e innato egoísmo. Cabría discutir si éste, insisto por supervivencia, lo necesitamos; si basta con procrear, si no se necesita para procrear. Si se puede amar sin deseo sexual. Si una cosa es querer y otra amar.
Existe, hablamos de él, luego existe. Y no piensa como el Cogito ergo sum. Descartado entonces Descartes para explicarlo. Tampoco está en el aire, dicen que en lo más profundo de los corazones profundos, jamás al ras, en superficie donde se estropea, se manosea, se desgasta hasta desaparecer para siempre.
El mío, salvo el paterno y el fraternal, entonces en lo profundo de un corazón ya desgastado y estrecho, casi a ras. Lo tuve, en noches como está, entre mis brazos, por qué. Hoy que no dudo de haberlo tenido dudo de tenerlo conmigo. Porque hoy me castiga y me coarta pensaba, hasta que descubrí que lo perdí hace mucho tiempo y que sin ganas jamás volveré a conocerlo, que vivo creyendo vivir en él, o con él y que nunca he de saber que éste me ha abandonado; porque así me obligo creyendo ser feliz por decreto.
Divago el amor. No por amor que ya no siento, igual.
Pero sé que existe porque lo vi porque me lo mostraron entre rimas primero, con imágenes después, porque lo creí vida y con él viví; hasta agotarme como ahora, a mis treinta y ocho, descansando del sufrir no queriendo sufrir de nuevo.
O sí, aunque lo que hoy queda de él lo tenga, todo, vendido y malgastado.

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