Sexagésimo cuarto desahogo, cuando la Reina me tuvo en Jaque.

Published by desahogandome under on 1:54:00 a. m.

... me gustaría ser tú por un momento, no empatizar contigo
ver a través de tus ojos hacia dentro

volverme loco si es lo que merezco
cuando llegue la hora de volver a ser yo mismo


.. me gustaría cambiar después, no negar lo que he vivido

ajustar los colores de mi arcoiris de experiencias

despetar sabia nueva en mi conciencia
que vicente se vuelva tras cada uno de mis pasos sería haber vencido


... me gustaría volver a ser parido, no vivir de nuevo

cometer los mismos errores está vez sin creer en los pecados

sobre todo tanto tiempo
tropezar y sangrar para seguir sufriendo
pero sin que nadie me robara la alegría ni un instante

ser yo mismo, desde siempre y para siempre
al menos un momento

... me gustaría que esto fuera un deseo, no un sueño no cumplido

una utopía imposible en el reino de los hombres
pero estoy seguro, ¿o es un sueño?, de qué hay más reinos galaxias con la esencia perfecta: la paz, el gozo y la paciencia:
me gustaría ser tú por un momento. Entonces me despierto sin distinguir si hablaba en sueños.

Recuedo (porque releo) y yo mismo me digo... así, directo, del subconsciente hasta la punta de mis dedos (después unos y ceros, y luz que se lee): me creo que así ha sido.

Y ahora continua el juego... de seguir despiertos. Pero me voy muriendo de sueño... poco a poco... así que como sé que me dejas, porque eres así, te voy dejando yo para irme a acurrucar bajo la manta un par de horas y convertirme medio día completito en lo que imaginas.

Sexagésimo tercer desahogo histórico, ni melódico, ni armónico

Published by desahogandome under on 9:19:00 p. m.

Lo necesitaba. Busqué una forma lógica y sutil con la que adornar mis pensamientos y encontré en el fondo de mi maleta una guitarra. La tomé, la cuidé y la observé en la distancia sin entenderla... y aún hoy.

No supe si era hombre o mujer, mi guitarra, de forma humana y carácter animal; sigue muda y a mi alcance varada.
Anuncio: he iniciado el camino y me he salado los tobillos, esperando que ella sienta mi presencia y acuda en mi búsqueda, pues la encontré sin que ella aún hiciera lo propio en viceversa.

Está viva y lo sabe. (Sólo ella) que me hieren los animales que deseo, que quiero y que admiro. Que ya no más desconocidas palabras tienen capacidad de herirme en el alma; hoy sé que las quiero, a mis armonías vacías y con destino el universo.

Por eso me advirtió, fue su primera confesión directa: “el día que sólo yo te haga daño, pese al estruendo, sabrás entenderme, y me tendrás por completo. Pero si ese día alcanzas, ten cuidado, no sabrás a quien cantar tus mustias palabras ni en mi compañía.”


Lo necesito.
Busqué la forma lógica y sutil de que ella hablara por mí, aún muda sin mí.

Cuando la espuma de mar cubre ya mis desvergüenzas, cuando aún espera su recompensa, en consecuencia: he hallado un viejo lobo de mar que, tal vez, le ayude a ella a endulzar su existencia y a un servidor a sentirse más solo.


Ya me advirtió: “si estamos solos te haré daño”.
Así que: Propósito de enmienda: Estar con ella y que no me duela... ..., sobre todo al oído.

Mi amada guitarra: ¡quiero que seas parte de mi dispersión en viceversa y que el mundo nos perdone a ambos!